domingo, septiembre 19, 2010

Breves Historias Para Hombres y Mujeres De Cualquier Constelación



Este es un cuento de una amenaza para la mujer, un cuento que llama a todos los hombres y las mujeres de toda constelación.
Es la historia de una mujer por hermosa acosada constantemente. Deseaba su vejez. Pero aún era joven de espíritu especialmente.

Vio y fue testigo y víctima, sufrió en el alma, como aquella vez que presenció un hecho tambaleante; una mujer apenas niña se escondía tras una columna. Había dos hombres, uno mayor. El mayor la había comprado para un rato virginal. El joven la había conseguido. Me di cuenta porque el mayor preguntó: le compro una cuba o una cerveza¿?: no seas tonto tío, ellas no toman, sólo dale los quinientos y cómprale un refresco.
Ella se agazapaba y retorcía de miedo. La vi y lloré de vergüenza, el mayor y el menor partieron con ella detrás a rastras por poco, temblaba.
Yo estaba situada lejos, era un café en un patio muy lindo. El menor es mi marido. El consigue vírgenes a ciento cincuenta lo más. el hambre de aquí y de allá negocia doscientos, ciento ochenta responde y voy yo después, doscientos le muestra la madre con los dedos, determinante. él sonríe. mi marido la hará suya a su modo y ella puede que resista puede que no.

Aunque no sea mi marido y haga literatura de un hecho real, fui víctima paralizada del horror y no pude actuar, no supe qué hacer, sólo que desde entonces lo lloro.

Ahora lo que sigue: un hombre de negocios acosa a una chica que trabaja para él. Unos patanes patanes frente a ella, diciendo, la verga muchas veces, para que ella la oyera y se la metieran así, de oidas.
En toda ocasión, sin ton, un hombre de negocios ilícitos acosa y molesta. Insistentemente amenazando, comprando, adquiriendo propiedades y viejas de preferencia menores de edad. son más caras. pero algunas del rancho lo valen.
Una mujer involucrada no tiene escapatoria. Apenas una que otra se salva de momentos dañinos, no se puede explicar a un señor juez del ministerio público porque el cuento me empuja y me somete y me mordió el otro día, la boca que me besó a fuerzas, el joven, el mismo del tío mayor. Y así, sucesivamente me le escapé de milagro.

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